
El Comité – La carta
Hoy, con una carta, tal y como empezó este diario, damos por concluida este historia. Una carta que no es una invitación sino una despedida.
Un blog como los de los años vírgenes de internet. De esos que nos buscan engancharte, sin titulares para que piques, sin intentar viralizarse. De los de poca imagen y mucho texto. De los que requieren un pequeño esfuerzo por parte del que lo lee.
¿Sabes qué? Si estás por aquí, sé que eres de los mios.

Hoy, con una carta, tal y como empezó este diario, damos por concluida este historia. Una carta que no es una invitación sino una despedida.

La vida con Heidi no parece tener arreglo y Fritz teme por la salud mental de su esposa cuando se acerca el cumpleaños de su hermana.

Y por supuesto también iban a llegar los primeros disparos, los primeros berlineses, compatriotas de Fritz, abatidos a tiros por soldados.

Tenían que llegar los muertos, las víctimas de aquel infame muro que el había ayudado a construir. Y llegó la primera.

Medallas y diplomas que ninguno quiso pero todos aceptaron. Chupitos y pequeños secretos entre amigos circunstanciales.

Las alambradas y los soldados no bastan para detener a la gente que quiere pasar al otro lado y que día a día saltan por decenas.

19 años, soldado que debía vigilar el recién construido Muro, convertido en símbolo de la lucha contra ese muro que debía proteger.

Fritz tiene el que imagina será el último pícnic con Erich. Palabras vacias de agradecimiento que no consuelan ni ayudan a Fritz.

l Muro ya está desplegado, Berlín ya está partida en dos, como la familia de Fritz. Un muro le separa de Olga y de Heidi.