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Agotador

Buenos días de do… Que no! Que ya no envío boletines cada domingo. De hecho hacía ya un tiempo que no escribía nada aunque hace días que anda rondándome por la cabeza este tema así que mira, retomemos el tema de escribir en el blog. Hoy te quiero hablar de lo agotador que es mantenerse en paz. A ver si estás de acuerdo conmigo.

Ya sabes, porque me conoces y llevas tiempo por aquí, que no hace demasiado que sufrí una crisis de ansiedad grande, que me duró varios meses y que, desde entonces, estoy en tratamiento psiquiátrico y psicológico. Dicho de otra forma, que tomo pastillas y voy a terapia para arreglarme por dentro. Y oye, sin problema que por suerte la mayoría de la gente vive en el siglo XXI y ya no es un estigma sufrir este tipo de enfermedades.

La cuestión es que durante todo este tiempo lo que ando buscando es paz. Equilibrio. Mantenerme en un estado que no me lleve a volver a sufrir esas crisis de ansiedad, aunque por el camino soy consciente que pierdo vivir con algo más de intensidad los buenos momentos. Esta paz y este equilibrio suponen un estado de ánimo algo más plano, pero aún así lo que disfruto, lo disfruto.

La cuestión es que no sólo no es fácil mantener ese equilibrio mental, es que es agotador, como ya te he anticipado en el título. La vida no es plana. Yo además soy propenso a «explotar», a tomarme las cosas a pecho. Las buenas pero también las malas. Me saca de quicio la gente mala, la gente que no quiere hacer las cosa bien no por no saber, sino por pasotismo. Me puede la intolerancia, la falsedad, la provocación por provocación… me cuesta mantenerme al margen de ese tipo de cosas y que no se me metan en la cabeza. Es, insisto, agotador.

Porque día tras día, casi cada día, me enfrento a situaciones que me desequilibran. Que me intentan llevar por el mal camino de la ira, que ya sabemos que lleva al lado oscuro. Y muchas veces no de la ira, también del desanimo, de la tristeza, la apatía… y no me gusta. Día tras día tengo que reconocer esas circunstancias, analizarlas y luchar para que no me afecten, porque esa es mi condición. Hay gente a la que no le cuesta ignorar esas cosas. Viven su vida a su manera y no les supone ningún esfuerzo alejarse de esas cosas o enfrentarse a ellas con ganas. Yo las detesto.

Hablaba con mi psicóloga en la última visita que a veces pienso que me estoy haciendo bipolar o algo así. Disocio muchísimo. Soy capaz de estar en una conversación que no me interesa lo más mínimo, atendiéndola como si fuera partícipe de ella, mientras mi cerebro está echando a la destructora de recuerdos todo lo que está sucediendo. Como en Severance, una desconexión total entre una parte de mi cerebro y otra. Pero el problema es que este proceso no me sale solo. Me requiere muchísima energía crear esa coraza mental para que mi equilibrio continue. Es, ya sabes, agotador.

Entre eso y que mi cuerpo no está en su mejor momento, aunque volverá a estarlo, paso la vida anestesiado últimamente. Con ganas de desaparecer, con pocas ganas de socializar y con muchas ganas de hacer cosas que luego no hago. Es de todos conocido eso de Mens sana in corpore sano, eso de que para tener una mente sana, hay que tener un cuerpo sano. Poco se habla de que para tener un cuerpo sano, también debes tener la mente sana. Es algo recíproco.

Yo ando agotado, intentando salir de este bucle. Consiguiéndolo a veces y fallando otras. Pero ahí estoy, luchando contra el agotamiento. Y estoy convencido de que lo conseguiré y tú que lo veras por aquí.


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2 comentarios en «Agotador»

  1. Bienvenido a mi mundo. Es una lucha continua pero necesaria. Lo conseguirás. Seguro.

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