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La publicidad en ChatGPT

Tenía que llegar y llegó: Ya tenemos, o tienen los estadounidenses, publicidad en ChatGPT. Y digo que tenía que llegar porque desde hace ya muchos años sabemos que cuando no pagas por algo, tú eres el producto.

Llevamos décadas viendo como Facebook, Instagram, Google… nos bombardean con publicidad hiperpersonalizada. Tu andas buscando información sobre un coche en concreto y no paran de salirte anuncios sobre ese y otros coches de categoría similar. Porque así funciona esto. Te conocen, saben lo que quieres y lo usan para venderte lo que se supone que quieres comprar. Por cierto, siempre he echado de menos un botón que diga «Ya me he comprado la tostadora» para dejar de ver publicidad sobre modelos de tostadoras. La cuestión es que así funciona esto.

Y no hablemos de la publicidad incluso cuando pagas, como sucede cada vez más con las plataformas de streaming de video. Netflix te cuesta ahora lo mismo que hace unos años pero con anuncios y con peor calidad de video. Ah, y sin poder compartir la cuenta con tu compañero del curro. Pero de esto hablamos otro día, que hoy toca hablar de Black Mirror.

La publicidad en ChatGPT y los anuncios de Anthropic

Google, Meta y demás compañías basan la publicidad que te envían en lo que saben de ti gracias a tus búsquedas y consultas. Y mucho más, claro, pero eso también daría para otra entrada. La cuestión es que no deja de ser una información limitada que deben extrapolar y calcular. Sin embargo, hay alguien que sabe exactamente qué te interesa o te preocupa justo ahora. Tú asistente de IA favorito: ChatGPT. Y dadas las burradas de dinero que están invirtiendo para mejorar sus modelos, tienen que buscar la forma de recuperar esa inversión.

Cada vez puedes hacer menos consultas con el plan gratuito, ofrecen un plan más económico para que te puedas suscribir sin tanto dolor… y por supuesto la publicidad tenía que llegar.

Nada intrusivo, nada personal, se va a diferenciar claramente de las respuestas reales y no tendrán en cuenta el contexto… o eso dicen. Pero es demasiado tentador para un anunciante que cuando tú estés hablando activamente con ChatGPT sobre como mejorar físico, el asistente te sugiera unos suplementos especiales con un descuento. O un gimnasio justo al lado de tu casa, o lo que sea. Porque tú le has dado esa información y saben como usarla.

Y el departamento publicitario de Anthropic, competencia cada vez más directa de ChatGPT, ha sabido como usarla en esta campaña publicitaria.

No sé a ti pero a mi me ha recordado mucho al capítulo Gente Corriente de la última temporada de Black Mirror. Si, ese en el que mediante un implante recuperaban la memoria de una mujer, convertida en servicio de suscripción porque esa «memoria» habitaba en la nube de la empresa que ofrecía el servicio. Y con el tiempo, además de las correspondientes subidas de cuota, empezaron a insertar publicidad de forma que cuando hablaba decía anuncios sin darse ni cuenta.

Qué ridículo podía parecer pero oiga, una vez mas, Black Mirror pareció ver lo que nadie veía o quería ver.

En definitiva, que si ya creo que todos teníamos claro que íbamos a tener Inteligencia Artificial de dos velocidades, los que paguen y los que no, ahora se añade una tercera. Los que paguen poco, los que paguen mucho y los que no paguen y sean vulnerables a publicidad hiperpersonalizada.

¿Legal? ¿Ético? ¿Lo admitiremos como sociedad? Habrá que ir viendo.

PD: ChatGPT (OpenAI) son los primeros. Yo estoy convencido de que no serán los últimos.


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